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La emoción es la métrica más dura de todas

Gonzalo Fasson
Gonzalo FassonDirector General de Servicios al Cliente

Medimos clics e impresiones, pero la métrica que decide la compra es la emoción.

Tendemos a creer que lo único que importa es lo que se mide fácil. Es más simple medir un clic que el orgullo o la pertenencia que siente alguien al usar una marca. Al optimizar solo lo fácil de medir, la industria empezó a producir campañas eficientes en el corto plazo pero irrelevantes en el largo. Y hay un síntoma claro: si apagás la pauta un día y tus ventas caen a cero, no tenés una marca, tenés un respirador artificial pago.

La emoción no es poesía, es negocio. Las decisiones de compra son mayormente emocionales y una campaña que emociona reduce la fricción de venta: la gente no compara precios cuando hay una conexión real. Binet y Field lo demostraron hace años: las campañas con foco emocional construyen marca y rentabilidad a largo plazo. Los comentarios que dicen por fin alguien lo dice, o el contenido que se comparte en un grupo de WhatsApp, valen diez veces más que un clic accidental.